Era algo que no podía explicarme, tal vez porque era superior a mí o porque las neuronas de mi cerebro en ese momento habían explotado por acumular tanta información dañina. La cuestión era simple pero yo la complicaba, ¿tal vez su pelo? ¿Tal vez su cuerpo?, ninguna me llegaba a convencer del todo. Exploraba entre propuestas equivocas que me llevaban a un laberinto sin salida. No me dejaba descansar ni un mísero segundo, nada. Solo sé que terminaba siempre en la misma idea: sexo. Algo que yo nunca le di, ¿por cobardía? ¿Por perder? ¿Por qué?, nada, pero yo lo quería aunque estuviera con TODAS esas que nunca llegarían a quererlo ni una mísera parte de lo que lo quería yo.

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