Siendo jóvenes, la vida nos muestra un
panorama diferente lleno de éxtasis y locura que en algún punto es efectiva
para sentirnos vivos. Cuando vamos entendiendo nuestros errores y su origen es
allí donde siempre viene el arrepentimiento, en donde pedimos a grito una
justicia que no siempre llega, que no siempre nos acompaña y que muchas veces
creemos injusta. Nos damos cuenta que el amor poco a poco va tomando una forma
más solida, más justa y más significativa para nosotros. Desaparecen los mitos
y viene la realidad. ¿Qué hay detrás para ser verdaderamente felices? Siempre
escuche que la felicidad se busca, no viene en bandeja y que no se presenta
ante ti como un personaje predecible. Lo buscas, te esfuerzas por llenarte de
él, por saber que está contigo y que tu estas con él. Que a la larga te ayudara
a sentirte mejor, a sentir que todo está mejor.
Busca en las cosas que son insignificantes
para otros. Respeta el derecho del otro, busca alcanzar tu propia felicidad,
consíguela con esfuerzo, siéntete merecedor de ello, que nadie juzgue lo que
decidas, si te equivocas; encontraras en el error el próximo éxito. Si quieres
amor, da amor. Sin egoísmos, sin mezquindad, sin hipocresías y viendo en el
futuro la victoria más memorable que has ganado. Sé tu mismo, no te tengas
miedo. Ríe con tus errores, sonríe con tus triunfos, sé responsable con las
consecuencias y dedícate siempre a alcanzar tus sueños.
