Llevo casi 1 años y medio de enfermedad, pero desde los 11 años que empece rozarme la campanilla con los dedos han sido la manera de resolver mis problemas. CUANTAS BATALLAS… Escribo esto porque siento rabia, tristeza, miedo, angustia, soledad, porque esto me vuelva a suceder. En estos momentos necesito a mi mama, necesito recuperar el control que a su lado no se me escapa. Ella es para mí hoy mi fuerza, mi seguridad, mi bienestar, mi salud, mis ganas, mi alegría, mis ilusiones, mis proyectos...Ella es una gran madre a pesar de que me enoje muchísimo con ella y discutamos.
Yo soy fuerte... Y he pasado por muchas etapas: la de la negación, la del odio, la de los extremos y los cambios de humor, la del rechazo, la del aislamiento, la de la vergüenza, la de la víctima, la del verdugo... Nadie me hace daño, soy yo la única responsable de mi sufrir. Y soy yo la única que puede cambiarlo. Digo esto porque lo he vivido, porque afortunadamente estoy luchando y he sentido el placer de comer lo prohibido (en su justa cantidad) y dejarlo adentro, conmigo... Y me creído la más fuerte del mundo y me he reído a carcajadas, feliz... No te imaginas lo bonita que es la vida, las ganas que una siente de vivirla cuando todo está bien... Pero ahora, ¿qué pasa con esta cara que tengo? Me miro al espejo, estoy hinchada (porque esta enfermedad deja secuelas, señores, y muchas) y tengo miedo, un miedo aterrador, que me paraliza, que me hace llorar, que me hace creer la más débil... Hoy tengo necesidad de que me abracen y se queden conmigo. Podría contarles tantas cosas, tantas... Pero hoy estoy feliz pero a la vez triste, porque mi comida quiere salir (no lo voy hacer, aunque ganas no me faltan).Y quiero contarles una cosa más, he odiado a mi familia más que a mí , por no saber lo que me pasaba a tiempo, por no proporcionarme la ayuda que necesitaba de la mejor forma, por haberme, por decirlo de alguna manera, abandonarme cuando era chiquita (nunca me abandonaron mis viejos, nada más que se la pasaban trabajando todo el día, y yo estaba con mis abuelos, los cuales les debo muchísimas cosas, pero me hubiese gustado ver más a mis papas a la salida del jardín o jugando conmigo) por mil cosas que me duelen... Pero también es cierto que siempre estuvieron ahí para que pudiera proyectar en ellos todo mi dolor y evitar que fuera contra mí... Los he visto llorar a solas y conmigo...
Yo creí por un momento que estaba sola en este mundo pero… No es así tengo a toda mi familia y a mis 2 mejores amigas ayudándome en todo.
Esto no es algo que podes salir de la noche a la mañana, ni tampoco que dura toda tu vida. Con un poco de esfuerzo y te aceptes tal y como sos, salís de todo esto. Yo estoy saliendo de todo esto es bueno pedir ayuda pero no a cualquiera.
