Mis pisadas silenciosas en el húmedo barro y
mis huellas apenas perceptibles, me ocultaba de eso que tanto temía,
o puede que tan solo quería un lugar para ahogar mi
quedado dolor. La afasia del lugar me inundaba punzante, pero
era más perecido a una dulce morfina -la caminata de esa noche fue más
larga de lo normal, quizá fue porque ya no podía aguantar
mas-. esa noche me di cuenta de que había alguien apenas
visible, apenas rozando el suelo junto a mi; luego de una prolongada y casi
dulce mirada que me dejo sin aliento note que durante toda esa oscura
y fría noche estuvo a mi lado, sintiendo en simultaneo el dolor
inaplacable que tanto atraía a la oscuridad y la soledad, la luz
entrando por las hendijas de la ventana fue la
me despertó de aquellas tan reales y ahora
incomprensibles imágenes en mi cabeza, esa luz que nunca cesaba fue
la que me recordó la ferviente veracidad de esos recuerdos
que ahora se veían tan vividos. Fue el, el que me
abstrajo y cautivo con su claridad
No hay comentarios:
Publicar un comentario